--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 28 de mayo de 2017

Si tú respetas al mal objetivamente le das ese favor (el respetarlo, sí, algo que le ayuda). Así que, a través de tu desalmado respeto o de tal antiético "porque sí tuyo" cerrado en tu egomaquillaje o conveniencia, por seguro (por probación) PRACTICAS EL MAL o, con las tantas consecuencias que conlleva, matas. No das ningún bien.
Y no puedes llamarte bueno (con marketing o con repugnantes estrategias) si tus acciones objetivamente siempre matan ya al bien.
Y todo porque tú no proteges (encerrado en tu buenismo o en crueldad maquillada) a la razón, al nunca proteger al que la demuestra. Sí, es algo clarísimo, pues jamás podrás tú realmente (o no mentirosamente) proteger al cristianismo, si antes no proteges a Jesucristo. Otra cosa siempre sobra, es mal de males.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Jamás de los jamases podrás decir sensatamente (o en verdad) decir que proteges a la razón si antes no proteges al que la demuestra.
Este es el pilar número uno de toda la ética de todos los universos y de todos los respetos posibles y de todas no corrupciones y de todas las inteligencias verdaderas.